miércoles, 1 de abril de 2009

El Sueño un carajo


Ya no leo (mayor pasión), no estudio, ahora salgo a fiestas, fumo, bebo, engaño a mis padres, pero hoy día desperté en alborozo queriendo vivir un día mas. Me he despertado y acabo de soñar la pasión mas amorosa que nunca he tenido, soñé y nunca quedará en olvido. mi sensibilidad por el amor(el cual no demuestro)fue revelado en un sueño .todo comenzó….después de una fiesta donde el humo te intoxica como si fueras un trabajador de la planta nuclear y cual me encanta, pero aun soy muy joven necesito vivir un tiempo más de lo que me queda y aunque me salí del tema, soy un chiquillo.
Salí de la discoteca zumba medio picado y regrese con Ángel, maldito monstruo en matemáticas en el presente y en el pasado un ludópata que daba miedo. Como la persona puede cambiar tanto de un ludópata a un ingresante de la UNI, no creo que es mi caso, pero yo aun soy joven y me estoy proyectando y mejor dejo de echar flores que no es mi especialidad. Regresemos al tema. Me vine caminando por la avenida Próceres de La Independencia. Íbamos a paso lento y ligero, porque ese Ángel en un consumidor de hamburguesas desde que era un niño de 10 años come hamburguesas de 50 céntimos hasta la más cara y ahora que ya tiene 20 años no se rebaja tanto a las hamburguesas, que creo que son de pollo con moquillo ó carne de burro, por eso lo venden a una Luca .Pasamos por los travestis esos maricones que se visten de mujer cuando mas pintan de hombre ridículo musculoso con cara de matón. Al pasar oímos:” Viene alguien solo lo agarramos y no lo soltamos”. Malditos travestis como San Juan de Lurigancho está lleno de arrechos. al instante lo excitan y ya fue. El travestí se vuelve hombre y la victima mujer, porque lo asaltan y se llevan todas sus pertenencias.
Seguíamos rumbo al barrio y me pasa la vos pirwin amigo mío en el pasado que ahora se ha vuelto un delincuente y que por creerse la de pendejo su cara ha quedado como chucky en la última película. Y pasábamos, me saludo y seguimos caminando. Cruzamos la avenida y llegamos. Nos despedimos y ahí fue el hecho mi sillón donde siempre duermo día a día, por culpa de los malditos choros que siempre entran a robar a mi casa y yo tengo que cuidarla, gritando aunque sea, y una vez que entre me eché a dormir y comenzó:
-Dispara, dispara…..-Oí
Aunque suene ridículo así comenzó, en una guerra de esas armas con bombas llenas de pintura. Jugábamos, ronald, cesar, gabriel , y no recuerdo más…… Perdimos el juego y llegamos a la finca donde vivía cesar, una casa muy elegante y muy bonita estacionada en el campo de la entrada a chincha, cerca a las chacras, era una casa de altura de tres pisos y una escalera enorme , con el cual solo era un piso pero quedaba alto y subimos. Habíamos perdido el juego y no retiramos sin despedirnos, llegamos nos echamos todos en el sillón comodísimo que tenía en su sala y nos sacamos el polo y nos auto ventilamos con los polos, y comenzamos a tener una conversación coloquial. Entre risas y bebidas. Comenzó a remecerse la finca, era un temblor como el de 15 de agosto, que parecía el fin del mundo, el cielo con luces blancas y la pérdida de energía de luz. Fue un desastre.
Salimos de la finca y nos paramos en el pasto que había y nos quedamos inmovilizados ahí, no había nada que temer no había postes, casas, solo arboles muy grandes.
De ahí volvimos entrar a la finca y siguió la juerga seguíamos tomando y fumando, no nos importaba, no éramos deportistas profesionales que ganan un billetazo, pero que se joden la vida aburriéndose solos y exiliados en el campo haciendo ejercicios como burro chacarero, al menos el burro tiene descanso y solo trabaja unas cuantas horas y duerme rico.
Despertamos al día siguiente, con resaca de borracho de campeonato, si es que no había casa hubiéramos dormido en el pasto, tirados como perros muerto, pero en fin no somos así. Tenemos nuestro orgullo que de vez en cuando cuidamos, nos fuimos a tomar desayuno(leche de vaca).Regresamos en vespertina y decidimos ir a ver a unas chicas que eran amigas de los contrincantes del juego, todos mis amigos estaban con una chica conversando en el puente, que poco a poco se estaba desmoronando, ése puente que parecen a la de las películas de amor que una pareja mira el crepúsculo y después se miran las caras y comienzan a comerse a besos.
Yo estaba sólo, tímido y agazapado mirando el río caudaloso por momentos y calmado cuando llegaban parejas. Parecía una película de amor, pero sin el actor principal. O sea yo.
Yo era el dueño del sueño, porque no era el suertudo, el chico amoroso besándose en medio del puente en pleno crepúsculo.
-Hola – dijo una chica
Me hablo una chica y quede embalsamado, atónito, asombrado y la saludé
Hola, ¿cómo te llamas?- le dije
M…. ¿y tú? –contestó
No me acuerdo bien del nombre. Soy olvidadizo para acordarme los sueños, pero creo que no soy el único. Asimismo incorpore mi mirada en sus ojos cristalinos celestes, si más no me acuerdo. Esa mirada efímera, pero matadora y pacífica y a la vez amorosa y seductora. Me gustaba esa chica de cabellos negruzcos y un cuerpo bien formado, que se notaba que eran muchas horas de spinning, como si todo el ejercicio hubiera sido con tal de entorpecerme y pasmarme con su delicado y morfo cuerpo, con unas caderas quebradizas y curvilíneas. Que atontaba a cualquier hombre.
M… conoció a Gustavo. Su amigo, el contrincante del juego. Realmente fue una amistad muy rara.
Ya que me siento incomodo llamar M… o Anónimo, llamaremos a la chica de mi sueño Maricela. Ella la conoció en una playa, si mas no me acuerdo fue en el león dormido cuando maricela echada mirando el sol con sus lentes negro, bronceándose y mirando a miles de bañistas como crepitaban al entrar al mar azulino y limpio de basura inmunda. Como no es en los balnearios de chorrillos. Maricela tomaba sol y no hacia caso a nadie, quería tomarse un descanso de tanto estudio colegial. Estudiaba en un colegio carísimo, lleno de pitucos y coqueros. Sosegándose por el bronceo de su cuerpo. Se sentía incomoda al escuchar toser a alguien, se paro, y bajo a media su lentes y vio como se atragantaba un joven, que estaba como un tipo de convulsión concientiza y maricela como chica benevolente y bondadosa, fue a ayudar al muchacho. En realidad eran dos el otro se quedo parapléjico, no sabía qué hacer ante una situación tan extraña, pero el sabia que fue por el exceso de coca e inmediatamente maricela trajo el carro de su padre que le había prestado. Maricela era alta, tenía pinta de ser una chica de 18 años como máximo así que siempre andaba con el carro de su papá, entonces al ver al hombre muriéndose trae su camioneta, y ella y el amigo de la víctima lo cargan hasta el carro y ella abre la puerta trasera y meten al enfermo. En el camino maricela veía por el espejo retrovisor para ver como se encontraba, pero Gustavo lo miraba con una mirada rencorosa a pesar de haberle salvado la vida y no morir en la playa.
-¿estás molesto?-Dijo maricela-dirigiéndose a Gustavo.
-claro pe – contestó
-¿Por qué?
-olvidaste traer mi tamalazo
-¿a qué te refieres con tamalazo?-
-a mi tamal pe, mi paquetazo de coca, ahora ¿Quién podrá ayudarme?-
-no seas pendejo pues, encima que te salvo la vida por coquero, quieres meterte más coca
Maricela tenía un cuerpo fulgurante, que se notaba que hizo mucho ejercicio. Me conto que era boliviana, de padre peruano y madre boliviana, pero que nació en Bolivia. Fuimos caminando a la avenida o mejor dicho a la carretera, caminando abrazados, acurrucándonos por el frío, mirándonos aunque no directamente porque ella era más alta que yo, eso no importaba.
Caminando los dos juntos vino Gustavo y llamó a maricela, y no sé que escuche. Pero se suponía que eran infamias para mí, después de que maricela conversara con Gustavo. Maricela me dijo que como iba ha andar conmigo, que era un estúpido, feo, y mil cosas más que se le puede ocurrir en la cabeza de un coquero sin cultura, pero eso no me ofendió para nada, porque no era verdad. Así que seguíamos caminando abrazados, parecía estar lúcido, que hubiera sido vida real, no un sueño. Llegamos a la carretera nos paramos en una esquina cerca a las miles de granjas que había, nos miramos y veíamos como nuestros labios se acercaban por albedrío propio, y sentíamos ese airecito caliente que emanaba de nuestras narices, esa calentura de pegar nuestros cuerpos y. nuestros labios ya habían chocado despacio. y ¡Pufff…………!.
Desperté y eran las seis y treinta de la mañana. Hora de alistarme para ir al colegio, pero aunque fui al colegio bien cambiadito como siempre me voy, no pude entender ninguna clase, estaba pensando en maricela, me acordaba de su cara, de su benevolencia y carisma. Ahora escribo estas líneas porque no quiero olvidar mis locuras, que al parecer, son estúpidas para algunas personas, es aquí donde puedo expresarme ya que estamos en un mundo donde todo se hace por conveniencia.

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